Obama pinchó el teléfono a Trump
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5 Marzo 2017
Estamos acostumbrados a las intervenciones impulsivas de Donald J. Trump y al revuelo que ocasionan, en particular ahora que es el presidente de los EEUU. En esta ocasión Trump ha lanzado una serie de tweets el 4 de marzo del 2017 donde acusa al anterior presidente, Barak Obama, de dar la orden de pinchar el teléfono de Trump en su residencia antes de ser elegido presidente.

 

Acusan a Obama de pinchar el teléfono de Trump sin pruebas sólidas

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Trump no menciona ninguna prueba o indicio que le haga pensar que Obama mandase intervenir el teléfono de Trump, ni sobre la implicación de la Casa Blanca en las supuestas escuchas o el rechazo de la corte a la supuesta petición de Obama.

Se especula que el origen de esta información provendría de una emisión de radio en la que Mark Levin habló sobre la estrategia de acoso que la Casa Blanca habría ejecutado con el objetivo de perjudicar a Donald J. Trump en la carrera presidencial[2]. Esta estrategia habría incluido escuchas telefónicas con el objetivo de fundar las sospechas sobre la intromisión de Rusia en las elecciones americanas. El FBI habría pedido una orden a la FISA (Foreign Intelligence Surveillance Court) para investigar el gran flujo de datos encriptados entre la empresa de Trump y dos servidores propiedad de un banco privado ruso[3].

Las acusaciones que indican que el teléfono de Trump fue pinchado se mencionan también en el diario digital conservador Breitbart, cuyo fundador, Steve Bannon, es consejero de Trump en la Casa Blanca.

Como es lógico, Trump sigue con asiduidad las noticias de Breitbart, medio en el que encontramos publicaciones con una ideología conservadora fuertemente marcada. Breitbart dice lo siguiente:

The Obama administration sought, and eventually obtained, authorization to eavesdrop on the Trump campaign; continued monitoring the Trump team even when no evidence of wrongdoing was found; then relaxed the NSA rules to allow evidence to be shared widely within the government, virtually ensuring that the information, including the conversations of private citizens, would be leaked to the media.

Traducción:

El gobierno de Obama buscó, y finalmente obtuvo, autorización para escuchar a escondidas la campaña de Trump; Continuó supervisando al equipo de Trump incluso cuando no se encontró ninguna evidencia de mal comportamiento; Después relajó las normas de la NSA para permitir que las pruebas fueran se compartiesen dentro del gobierno, garantizando virtualmente que la información, incluyendo las conversaciones de ciudadanos privados, se filtrara a los medios de comunicación.

 

Fake News y respuestas a las acusaciones de Trump

El representante de Obama, Kevin Lewis, declaró que ni Obama ni la Casa Blanca pinchó el teléfono de Trump y que una regla de crucial impotancia para la Casa Blanca ha sido nunca intervenir en las investigaciones independientes llevadas por el Tribunal de Justicia:

A cardinal rule of the Obama administration was that no White House official ever interfered with any independent investigation led by the Department of Justice.

Fuente: Tweet y artículo de Times[5]

Otros medios como el Washington Post o Los Angeles Times entrevistaron a oficiales del servicio de inteligencia los cuales indicaron que es improbable que Trump estuviera bajo escucha según órdenes de Obama. Es importante tener en cuenta que entremeterse en una investigación del departamento de justicia es un delito y que la Casa Blanca solicitase tal cosa pondría en muy mala posición al entonces presidente Barak Obama.

 

Conclusión sobre las supuestas escuchas de Obama a Trump

Las acusaciones de Trump nos llevan al artículo publicado en Breitbart, a la lucha por hacerse con la presidencia durante la campaña, al hacking de los correos electrónicos de Hillary Clinton y el torrente de Fake News consiguientes que impulsaron a Donald Trump a la presidencia. La realidad es que no hay pruebas que sostengan las teoría según las cuales la Casa Blanca pinchó el teléfono a Trump.

De lo que si tenemos pruebas fiables es de la existencia de una investigación liderarda por el FBI para averiguar si hubo delito en la relación entre el equipo de campaña de Trump y el gobierno de Rusia. Si el FBI hizo su trabajo respetando las leyes, solo lo referente al caso debió ser investigado y no hay pruebas de que durante la investigacion el FBI aprovechase el permiso de la Corte FISA para sobrepasarse en su misión.

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